Programa de Formación de Actores Locales para el Desarrollo Rural:: 13/07/2010
Juan Rulfo (1917-1986) es un caso excepcional en los brillos de la historia de la literatura latinoamericana que con la publicación de tan solo dos libros, “Pedro Páramo” y “El Llano en Llamas”, le bastó para ocupar legítimamente un sitio en la historia de la literatura universal, integrando un movimiento conocido como el “boom latinoamericano”.
Rulfo desarrolló el género literario llamado “realismo mágico” y en sus obras presentó una combinación de realidad y fantasía para tratar las grandes problemáticas socio-culturales de un modo profundo.
En el “Llano en Llamas” (primera edición 1953) el paisaje que prevalece en todos los cuentos es siempre seco y árido, y en él viven gentes solitarias y silenciosas, campesinos mejicanos que sobreviven sin esperanzas tras el triunfo de la revolución mejicana. El cuento titulado “Nos han dado la tierra”, incluido en el Llano en Llamas, relata el fracaso de la reforma agraria en la revolución mejicana de 1910 luego de la guerra “Cristera”.
Pero este artículo no tiene fines literarios, y si se ha tomado este cuento como título e introducción del presente artículo es porque –a pesar de las diferencias- presenta algunas coincidencias que el paso del tiempo no ha borrado, y no sólo por el hecho de que todas las rupturas o crisis sociales tienen la capacidad de crear o re-crear nuevas alternativas posibles a las formas de vida que se venían desarrollando hasta ese momento, disparando la esperanza, sino que además presenta el tema específico de la problemática subjetiva de aquellos a quienes “Les han dado la tierra”.
Comuna Tierra
El tema central de esta nota es el presente de un colectivo llamado Comuna Tierra, que surge en la crisis del 2002 tras ocupar una fracción de tierra en Rincón del Cerro, y que luego de conformarse como un colectivo, integraron un movimiento social más amplio que se propuso producir alimentos para vivir como un modo de respuesta, legítima y digna, a la situación de desocupación y fragilidad social que en ese momento se vivía en el país y en la región.
Pero la crisis del 2002 también alcanzó a las instituciones, y desde los inicios del mencionado movimiento de huerteros urbanos, la Universidad desarrolló un importante aporte a través del entonces PPAOC (Programa de Promoción Alimentaria y Organización Comunitaria) que se desarrolla hasta el año 2006.
Con el paso del tiempo, el colectivo Comuna Tierra ha vivido varios cambios en su conformación y dinámica, y tras una larga negociación con el INC (Instituto Nacional de Colonización), a principios del año 2009 le son asignadas veinte hectáreas de campo en la localidad de Toledo Chico-Canelones. De esta forma pasan a integrar la nómina de colonos y no ya de “aspirantes a colonos”, ingresando en un interesante proceso de asentamiento en una zona nueva del país.
A principio del 2009, Comuna Tierra se acerca al Servicio Central de Extensión y Actividades en el Medio (SCEAM), y de esta manera retoma “formalmente quizás” su contacto con la Universidad. El equipo comprometido en este trabajo es el equipo Sur del Programa de Formación de Actores Locales para el Desarrollo Rural-SCEAM (PFALDR-URI).
En un inicio este equipo se abocó básicamente a dos tareas complementarias: la facilitación de algunas gestiones puntuales con entidades locales de Toledo, el diálogo con el INC, y el apoyo logístico de la mudanza desde el Rincón del Cerro a la localidad de Toledo Chico realizada en octubre del año 2009.
Estas fueron las primeras tareas entre el Equipo Sur y Comuna Tierra donde los tiempos y las necesidades fueron pautando las acciones. La necesidad de un apoyo o acompañamiento en otras áreas con una proyección a mediando plazo se fue haciendo evidente a medida que el equipo pudo mantener un contacto fluido con los colonos.
De esta forma el equipo Sur estableció, a fines del 2009, la articulación con un grupo de estudiantes del CEDA (Centro de Estudiantes de Arquitectura) por un posible apoyo en el tema, siempre complejo, de las viviendas de los tres núcleos familiares. Cabe recordar que desde fines de octubre del 2009 –fecha en que las familias se mudan a Toledo- se encuentran asentados en viviendas realizadas por “Un techo por mi país”.
Si bien estas viviendas han cumplido una vital importancia para que el colectivo pueda residir en el predio, el nivel de precariedad de las mismas ha demostrado que sólo pueden ser una salida a cortísimo plazo si se aspira a tener un nivel básico de calidad de vida.
A finales del 2009 también entra el Plan Cuenca del Arroyo Carrasco, un plan desarrollado por PNUD y las Intendencias de Montevideo y Canelones, que junto con el INC, la Universidad-SCEAM, La Red de Semillas, el INC, el MGAP a través del Vivero, componen la red de instituciones que conforman las distintas intervenciones hacia el colectivo Comuna Tierra.
Esta situación, claramente atípica en nuestro país, llevó a la creación de un espacio de “coordinación interinstitucional” impulsada por el Equipo Sur con el fin de ordenar y no atomizar las distintas intervenciones y apoyos con el colectivo de Colonos en Toledo. Este espacio, que hasta el momento ha funcionado con relativo éxito, sigue ajustando sus tareas -básicamente de coordinación y proyección ordenado del trabajo- y la próxima instancia es el 15 de julio, por primera vez en las instalaciones del Vivero en Toledo.
Por otro lado, la aparición del Plan Cuenca habilitó la continuidad de la intervención de los estudiantes de Arquitectura, que a partir de los recursos volcados para la construcción de tres viviendas, tema pendiente y no resulto por el INC, los estudiantes se han abocado a desarrollar las propuestas constructivas ampliando sus posibilidades reales de acción. De este modo, los recursos surgen del Plan Cuenca, la propuesta técnica de construcción de las viviendas del grupo de estudiantes del CEDA a través de la articulación del equipo Sur del SCEAM.
De la intervención de las distintas instituciones y especialmente de la novedosa intervención del grupo de estudiantes de Arquitectura, muy interesante por otra parte, daremos cuenta en una próxima nota.
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